By pablo

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Damon Centola es un investigador que emplea métodos computacionales para investigar para investigar cuestiones como la expansión la innovación y la evolución cultural. En un artículo suyo recientemente publicado en la American Journal of Sociology estudia cómo existen existen ciertas restricciones sociales y estructurales que afectan a cómo surgen y evolucionan las interrelaciones entre individuos y colectivos dentro de una sociedad. Después estudia cómo estas topologías afectan a la difusión y creación de ideas complejas.

Tal y como se planteaban anteriormente otros investigadores, una sociedad, o una parte de ella, en la que existiesen colectivos muy compartimentados, sería contraproducente para la difusión del conocimiento. Sin embargo, lo curioso que muestran los modelos de este artículo es que las ideas complejas se integran mejor en las poblaciones en las que sí siguen existiendo ciertas agrupaciones dentro de ellas.

Sin plantearme mucho la necesidad de la extensión de las ideas complejas a toda la red y si es o no necesario, sí que me parece interesante la reflexión desde varios puntos. Para empezar, nuestras agrupaciones, las fronteras que se mantienen, son nuestros afines. Y parece interesante ver que seríamos mas proclives a aprender cuando un par nuestro nos explica algo: porque nos lo cuenta con las ilusiones que compartimos, porque confiamos en él, porque compartimos nuestras perspectivas para la acción o por otros motivos que nos hacen sentirnos más cómodos.

Por otro lado, y ya rozando los límites del modelo del artículo, me gusta pensar que es necesario salir del tumulto de la masa como elemento no creativo, para poder madurar ideas en pequeños grupos, que luego pueden extenderse y pasar a la acción. El grupo de afinidad sigue siendo la unidad mínima de acción directa.

Y, por último, me gusta plantearme cómo las mejores propuestas para … Leer artículo completo >>>

Fuente: Asincronía