El tejido óseo es capaz de regenerar rápidamente, debido a las interacciones entre las células que lo conforman: los osteoblastos son los responsables principales de la formación del hueso, mientras que los osteoclastos se ocupan de la resorción del tejido antiguo, en un proceso continuo de remodelado que mantiene los huesos sanos. Los diferentes tipos de células (osteoblastos, osteoclastos y osteocitos) fueron descubiertos en los años 60 del pasado siglo, y junto con la investigación sobre la matriz extracelular (MEC) y los procesos de crecimiento óseo, se convirtieron en clave para avanzar de forma significativa en técnicas diagnósticas, y más tarde para el desarrollo de productos sintéticos basados en calcio, para su reparación (Bose et al., 2013) como en el caso que hoy nos ocupa: la bioimpresión de material óseo.

Una forma común de reparar huesos son los injertos óseos. Estos injertos se extraen a menudo de material óseo del propio paciente (autoimplantes), de cadáveres o incluso de algunos animales (aloimplantes). Otros injertos proceden de la reducción de dentina extraída de dientes humanos a polvo, para luego construir implantes. El problema que tienen los autoimplantes es que solamente son útiles para pequeños daños o fracturas, … Leer artículo completo >>>

Fuente: http://impresiontresde.com/blog/impresion-3d-fabricar-tejido-oseo/