By Juanjo Pina

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Estas últimas semanas, en el grupo – de Facebook, sí… cómo echo de menos los viejos tiempos de la lista de ARP-SAPC cuando era joven y beligerante – de Círculo Escéptico me ha tocado defender poco menos que el vaso medio lleno, tal como, habitualmente, termino diciéndole a los economistas con los que satisfago mi afición que el vaso está medio vacío. Mi intención es clarar que está a a mitad, pero no es tan sencillo. Hablábamos de economía y de la escuela austríaca, donde sigo encontrando los cimientos más sólidos para empezar a entender la economía desde la base, aunque también me topo con el techo y las paredes más cutres o directamente sin herramientas. No todos los austríacos pasan de poner paredes y revisar los propios cimientos, pero sí es una triste tónica.

El Círculo Escéptico es una organización que trata de combatir el impacto de las pseudociencias, y, como es de esperar, contiene una amplia mayoría de científicos naturales y algún que otro troll. Su menosprecio por las ciencias sociales les lleva a no sólo negarles la categoría de “ciencias”, sino a considerarlas en ocasiones poco menos que entretenimientos posmodernos para filósofos vagos. Se puede ver como una cuestión de ignorancia, y lo es, pero tampoco les faltan ejemplos de imposturas intelectuales, y es necesario entender desde dónde ve un físico arquetípico las ciencias sociales.

– Tú estabas presentando el vídeo de Mario Bunge.
– Ya, pero al final el para qué lo uso también tiene fuste.

Pero bueno, el físico, acostumbrado en general a un camino lento pero firme, a que la medición como tal siempre forme parte de la respuesta, mira con estupor una disciplina en la que la política pesa más que la honestidad intelectual y que anda en fase precientífica, por ser amable, … Leer artículo completo >>>

Fuente: Filé Aesir