By Pablo A.

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“Se han acabado aquellos días en los que las compañías tenían nombres como “General Electric”, “General Mills” o “General Motors”. Ahora el dinero sobre la mesa es como el krill: mil millones de pequeñas oportunidades emprendedoras que pueden ser descubiertas y explotadas por gente inquieta y creativa”

Cory Doctorow, “Makers”

Durante esta primavera, el fabricante de tractores John Deere inició un interesante debate en torno a la propiedad de su maquinaria. El software privativo siempre se ha mantenido en una extraña posición en la cual cuando lo adquirimos no hacemos más que alquilar la posibilidad de emplearlo. Mientras estos debates sobre la “propiedad intelectual” se quedaban en el entorno del software parecían no afectarnos sobremanera. Sin embargo, ahora han alcanzado industrias más “tangibles” y donde se ha venido trabajando de forma muy diferente durante demasiado tiempo y empezamos a vislumbrar sus implicaciones.

La maquinaria agrícola, y los automóviles, cada vez tienen una mayor dependencia de soluciones vía software que facilitan su uso y les dotan de prestaciones -útiles en ocasiones-. Sin embargo, la inclusión de software privativo hace que no podamos arreglar, modificar o alterar aquello que es nuestro para que se adapte a nuestras necesidades como usuarios. Enfrentarse a ellos es complicado, conocemos el funcionamiento del sistema productivo actual, y va a ser complicado enfrentarse en su terreno -el de los juzgados y la política- a los grandes sectores que han “dominado” el mundo tal y como lo conocemos hoy -como la automoción-. Por eso parece que el mejor ataque, será cambiar el terreno de juego.

Anticipándose a este debate, un estudiante de Física, Marcin Jakubowski, decidió al terminar su doctorado cambiar su vida y adquirir una granja en la que vivir en una dinámica orientada a la autosuficiencia y la venta en mercados locales. Al tiempo de … Leer artículo completo >>>

Fuente: Activismo de Mercado