Ni los tatuajes, ni las capuchas, ni una estética disruptiva te hacen un delincuente, de la misma forma que un traje y una corbata tampoco te hacen una persona decente. A simple vista, puede parecer que, en el juego de las apariencias, quien sale perdiendo siempre es la persona que no acepta la norma estética socialmente más aceptada, la persona que asume una estética disruptiva o alejada del canon estético predominante. Y es cierto que, generalmente, tan sólo por motivo de un aspecto inusual o transgresor las personas pueden llegar a ser mal vistas o incluso rehuídas. Pero eso no significa que dichas personas sean realmente víctimas de las apariencias, ni tampoco quiere decir que salgan perdiendo absolutamente nada. En realidad, quienes adoptan una estética cualquiera, aún a pesar de estar alejada o de romper frontalmente con lo normalmente establecido, lo hacen porque es así como se sienten identificadas. En ocasiones también coincidirá con lo convencional. La cuestión es que su recompensa se encuentra en lograr sentirse identificados, a gusto y cómodos, de una forma particular, ya sea personal o en grupo. Y lo que puedan opinar los demás no supone en realidad ninguna desventaja, ya que no es eso … Haz click para continuar leyendo el artículo completo >>>

Fuente: http://www.blackblog.es/victimas-de-las-apariencias/